viernes, 27 de diciembre de 2013

Bacalao al ajoaceite gratinado

Por fin parece que han resuelto los problemas de mi conexión a Internet, que no solo me tenían prácticamente apartada del blog sino que además estaban dificultando considerablemente mi vida académica. Así pues, tras unas semanas locas y un Internet que funcionaba poco, mal y cuando quería, mi plan de preparar una entrada sobre posibles regalos de Navidad quedó relegado a un segundo plano, no sé si lo preparé para Reyes o ya me espero para el año que viene... De hecho, a duras penas conseguí subiros el tronco que preparé como postre en Nochebuena con la intención de felicitaros la Navidad. Pero ahora parece que ya estoy de vuelta. 



La foto que os pongo es de la Nochebuena de hace un par de años, la hice para subirla con el pastel salado que os enseñé entonces pero al final no me cuadró y siempre se quedaba para una ocasión mejor. Así que la publico ahora que es el momento del año para el que se pensó, pues todavía estáis a tiempo de prepararla como cena de Nochevieja, o comida de Año Nuevo, si bien cualquier ocasión especial se la merece igualmente, así que lo dejo a vuestra elección. 

En casa la preparamos para ocasiones especiales como los cumpleaños, nos parece un plato bastante sencillo y que a la vez consigue que la mesa esté de gala con muy pocos ingredientes. No es una receta complicada, pero sí un poco laboriosa si es para muchas personas pues hay que preparar base de guarnición para todos, muchas piezas de bacalao... Vamos con la receta. 

INGREDIENTES, para 4 personas:

Para la base:
  •  1 patata grande
  •  1 cebolla grande

Para el bacalao:
  •  1 lomo de bacalao, desalado o fresco, por persona (si son pequeños dos)
  •  Harina

Para el gratinado:
  •  ajoaceite, casero o comprado, de consistencia espesa. 

  • Aceite y sal


La ELABORACIÓN, paso a paso:
1. Pelamos y cortamos la patata y la cebolla en rodajas y aros de aproximadamente 1 cm de grosor (podemos hacer la cebolla un poco más fina si queremos). 
2. Calentamos una cantidad considerable de aceite (que cubra el fondo, pues se cocinan a fuego lento, no se fríen) a fuego medio, añadimos la patata y la cebolla.
3. Cocinamos hasta que estén, a la vez, tiernas y doradas. Conseguiremos que queden más tiernas si tapamos la sartén, por efecto del vapor. 
4. Salamos el bacalao y lo enharinamos ligeramente. 
5 Calentamos aceite a fuego medio-fuerte y freímos los lomos de bacalao hasta que estén dorados. 
Montaje y presentación del plato:
1. Preparamos en cazuelitas individuales una cama de la patata con cebolla, colocamos encima los lomos.
2. Untamos una capa fina pero consistente de ajoaceite sobre cada uno de ellos.
3. Gratinamos, en cuanto empiece a burbujear y a dorarse un poco, lo sacamos del horno y está listo para servir. 


Salud y que aproveche, 

Caleidoscópica.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Tronco de Navidad

¡Feliz Navidad a todos! Os subo el tronco de Navidad que me animé a preparar para la cena anoche y de paso aprovecho para desearos unas felices fiestas.

No os pondré receta, tan solo los enlaces de las que he seguido casi por completo, con los que obtuve excelentes resultados. ¡Estaba buenísimo!



  • Webos fritos: las instrucciones de montaje en general. La cobertura la he preparado de chocolate con leche y el almíbar con mistela (moscatel) y un poco menos de azúcar del indicado, que me ha parecido muy rico.
  • Uno de dos: trufa de chocolate con leche (no es necesario añadirle azúcar, queda lo suficientemente dulce solo con el chocolate).
  • El mazapán para las pequeñas decoraciones, con la receta que os puse en la entrada de los huesitos de santo adaptando las medidas para hacer muy poco. Para las hojitas seguí este tutorial (aunque como no tenía ningún tipo de cortador de hoja las hice con un cuchillo a ojo, marcando los nervios con un palillo y los cortes con la boquilla. Al ser mazapán y no fondant, los nervios quedaban menos marcados). 



Espero que paséis unas muy felices fiestas y unos días agradables en familia, o como acostumbréis.

Saludos y abrazos.

Caleidoscópica.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Sopà (crema de arroz dulce)

Sopà, que no sopa. Hoy os traigo uno de mis postres/merienda favoritos. Se trata de una crema dulce que se prepara con harina de arroz, muy suave, y que según mi madre me ha contado, es bastante típica aquí en Valencia como postre. A raíz de este comentario he estado investigando por la red y lo cierto es que sí que la he encontrado en referencias a la gastronomía valenciana, pero en muchos casos la enriquecida, por ejemplo, con yemas de huevo, cáscara de limón... lo que me hace pensar en algo más similar a las natillas. Yo aquí os presento la tradicional de mi casa, basada en la receta de "papilla" que va en el paquete de harina de arroz (de la marca Rex, como la sémola, nuestra preferida) aunque con algunas modificaciones. La servimos con almendra caramelizada a la canela, una delicia la suavidad de la crema con el crujiente de la almendra, ya veréis qué rico si os animáis. 

Para quienes os lo preguntéis: no sabe a arroz con leche (que a mí, por cierto, no me gusta demasiado) y la textura nada tiene que ver.




INGREDIENTES para 6 raciones aproximadamente:
Para la sopà:
  • 750 ml de leche (podemos añadir algo más si la queremos más ligera) dividida en 500 ml y 250 ml.
  • 80 g de azúcar.
  • 80 g de harina de arroz.

Para la almendra caramelizada:
  • 3 cucharadas soperas de almendra molida gruesa.
  • 2 cucharadas y media de postre de azúcar.
  • Canela al gusto.
La ELABORACIÓN, paso a paso:
1. Ponemos a calentar 500 ml de leche junto con el azúcar.
2. Mezclamos el resto de la leche (fría o natural) con la harina de arroz hasta que no nos quede ningún grumo.
3. Cuando la leche empieza a hervir, añadimos lentamente y sin dejar de remover la mezcla de leche y harina de arroz. Tendremos que dejarla a fuego medio removiendo sin parar (cuidado que puede agarrarse a la base del cazo) durante unos 3 o 4 minutos, hasta que espese bien y tome la consistencia deseada. Si la vemos muy espesa con añadir un poco más de leche y remover sería suficiente. 
4. Para preparar la almendra, ponemos una sartén (sin aceite ni nada) a fuego medio y añadimos la almendra. Removemos cuidadosamente hasta que veamos que empieza tostarse.
5. Retiramos un momento la sartén del fuego, añadimos el azúcar y la canela sin dejar de remover y la ponemos de nuevo unos instantes al fuego. Pasamos a un plato y dejamos enfriar. 
6. Espolvoreamos la superficie de la sopà de modo que quede prácticamente cubierta y llevamos a la nevera, pues, aunque templada está muy buena, fría es como mejor se disfruta

Espero que os haya gustado esta receta tradicional que tanto nos gusta en casa siendo además muy sencilla de preparar y con pocos ingredientes. 

¡Salud y qué aproveche!


domingo, 24 de noviembre de 2013

Crema de calabaza al curry

Hoy os pongo una crema de calabaza para tomarla calentita, muy otoñal y reconfortante. Sumamente cremosa, el toque del curry eleva y potencia su sabor en un contraste de sabores dulzones y especiados, pero apta solo para quienes les gusta mucho la calabaza. Eso sí, mejor consumirla recién hecha y en pequeñas cantidades (sacia fácilmente), porque con el paso de los días aumenta el sabor de la calabaza y solo sabe a ella, resultando demasiado dulce para ser un primero. 



Ya veréis qué fácil es de preparar, lleva un ratito arreglar la calabaza, pero luego vale la pena, sale una buena cantidad y si no queremos tanta, podemos aprovechar la otra mitad para cualquier otra cosa que se nos ocurra. El método de cocción consigue que no se queden las vitaminas y cosas buenas en el agua que luego, inevitablemente, acaba yéndose en gran parte por el fregadero. Se consigue no solo conservar mejor las cualidades de este alimento sino también el color, que mantiene en toda su potencia en un brillante color naranja.

 La receta, o más bien la idea, la tomé de uno de los programas de Hoy cocinas tú, de uno de los de Isma Prados, un cocinero que vengo siguiendo desde bastante joven y cuyos programas casi siempre veo. Tomé la idea de la cocción, y creo que añadir queso brie que sugiere él u otro tipo de queso cremoso y con un sabor potente puede darnos resultados geniales, pero yo lo preparé con lo que tenía por casa, a mi gusto, y esta vez quería que la calabaza fuera la protagonista.

Para otras recetas con calabaza os recomiendo esta mermelada, que está para chuparse los dedos. Para más... pronto ampliaremos el recetario.

INGREDIENTES para 4 personas:

  • 1 calabaza mediana de las de forma de cacahuete, aproximadamente 2 kg.
  • 1 patata mediana tirando a grande o 3 pequeñas
  • Aceite
  • Pimienta negra
  • Sal
  • Una puntita de cucharilla de café de curry
  • 2 quesitos cremosos (podéis ponerlos light que no se nota)


La ELABORACIÓN paso a paso:

1. Pelamos, limpiamos y troceamos la calabaza en cubitos uniformes de 2x2 cm aproximadamente. Es importante que sean uniformes para conseguir una cocción uniforme, pues no los vamos a hervir.

2.  Ponemos al fuego medio una cazuela baja y grande, añadimos un par de cucharadas o tres de aceite de oliva y cuando este esté caliento añadimos la calabaza. Hay que dejarla que se dore, removiendo constantemente para que sea un dorado uniforme, pues al ser gran cantidad no todos los dados quedan en contacto con la superficie.

3. Cuando dore la calabaza y empiece a estar tierna añadiremos las patatas, que habremos pelado y laminado previamente. En cuanto a las láminas, lo mejor es que sean lo más finas posibles para que se cuezan rápidamente.

4. Salpimentamos al gusto (cuidado con la sal en este punto, pues hay que tener en cuenta que el gusto final de lo que estamos cocinando siempre es dulzón y puede hacer que añadamos un exceso de sal que luego cambiaría los sabores) y tapamos ente 10 y 20 minutos a fuego bajo, hasta que la patata esté tierna. A mitad de este paso habremos añadido el curry, al gusto también, mi cantidad es orientativa, pues no quería que predominase su sabor y es por eso solo un toque .Si fuera necesario, añadimos 3 o 4 cucharadas de agua para ayudar a la cocción de la patata.

5. Pasamos la calabaza y la patata a un cuenco grande o una olla, añadimos los quesitos en trozos y  trituramos. Atención: aunque primero parezca que la crema va a quedar grumosa, tras un rato batiendo tomará la consistencia deseada. Siempre podemos ayudarnos añadiendo un chorrito de agua caliente (mejor agua que caldo para que no cambie el sabor).

¡Qué aproveche!


domingo, 17 de noviembre de 2013

Espagueti con almejas

¿Quién diría que con tan pocos ingredientes y en tan poco tiempo tendríamos un plato tan sabroso? Sin duda es el caballo ganador si no queréis pasar mucho tiempo preparando laboriosas salsas, pero sí sorprender a vuestros comensales.

Tras dos semanas sin actualizar por motivos técnicos, como un ordenador, donde están las fotos y textos de las próximas entradas y todas las cosas de clase, que repentinamente deja de funcionar ... vuelvo de nuevo por aquí con un sencillísimo plato de pasta y dando las gracias porque no ha sido nada grave, que de nuevo funciona y no he perdido nada (ahora para no tener más sustos tendré que empezar a copiar mis cosas en otra parte para estar segura de que no se pierden).



La receta la preparamos según lo que nos parecía que podía llevar inspirándonos en una que a veces comemos en un italiano cercano, así que es posible que la conozcáis ya pero con otros ingredientes o proporciones. Vamos con ellos, aunque como se trata de un plato tan sencillo, lo mejor es que sean de buena calidad para obtener los mejores resultados. 


INGREDIENTES para 4 personas:

  • 500 g de almejas
  • Aceite de oliva
  • 2-3 dientes de ajo medianos
  • Guindilla (como siempre al gusto, aunque este plato gana con un punto picante)
  • 350-400 g de espagueti
  • 75-100 ml de vino blanco
  • Agua
  • Sal


La ELABORACIÓN paso a paso:

1. Limpiamos las almejas poniéndolas en un cuenco con agua para que suelten la arena que pudieran tener.

2. En una sartén o cazuela baja ponemos a calentar una cantidad suficiente de aceite de oliva, unas 3 o 4 cucharadas soperas. Pelamos y laminamos, no demasiado finamente, los ajos y los sofreímos hasta que empiecen a dorarse. En este momento añadiremos la guindilla, que, si queremos conservar hasta el final la laminaremos y si queremos quitarla como indicaré la ponemos en trozos más grandes.

3. Llevamos a ebullición agua con sal y añadimos la pasta, que cocemos según las indicaciones del fabricante.

4. Mientras cuece la pasta, añadimos las almejas a la cazuela con el sofrito de ajo y guindilla, les damos una vuelta y, en nuestro caso, quitamos la guindilla.

5. Añadimos el vino blanco, tapamos la cazuela y esperamos a que todas las almejas se abran. Cuando estén listas si vemos que hay un exceso de líquido reducimos dejando evaporar unos minutos, aunque hay que tener en cuenta que esta será la salsa de nuestra pasta, por lo que debe haber una cantidad suficiente.

6. Escurrimos la pasta cuando esté lista, añadimos a la cazuela, aliñamos con un toque de pimienta al gusto y, cuando la "salsa" tenga la consistencia deseada (si fuera necesario podríamos añadir un par de cucharadas del agua de cocción), servimos.

¡Qué aproveche!

jueves, 31 de octubre de 2013

Huesitos de santo

Hoy os traigo una receta típica de estos días, concretamente de mañana día 1 de noviembre, para celebrar la festividad de Todos los santos. Se trata de los tradicionales huesitos de santo, que me he animado a preparar a raíz de unos restos de yema pastelera que tenía en el congelador. 

 
Sí, los rellené con una boquilla de estrella, era la más fina y que mejor acoplaba. El resultado, diferente.

Fácil, fácil... no es, porque se puede complicar la cosa rápidamente, poner perdida la cocina con un mazapán blando, y entrar en estado de frustración, pero os daré algunos consejos para que, si se os tuerce la cosa como a mí, no os toque salir corriendo. A pesar de todo, salió un mazapán buenísimo, pero es lo que tiene la inexperiencia... Además, me ha resultado divertido y entretenido, porque las cosas que se hacen a mano, con mimo, me encantan.

La receta la he tomado, adaptándola a mis gustos (sobre todo en cuanto a la cantidad de azúcar, que siempre me parece excesiva en cualquier receta) de María Lunarillos, Lola en la cocina, y varios sitios más que no recuerdo pero por los que pasé para informarme un poco más antes de ponerme manos a la obra. 


INGREDIENTES:
Para el mazapán
  • 150 g de azúcar.
  • 100 ml de agua.
  • 250 g de almenda molida muy fina.
  • Ralladura de un limón (tras rallarla, la picamos lo más finamente posible). 
  • Azúcar glas (para trabajar el mazapán sobre la encimera) .
 Para el glaseado (opcional, aunque ayuda a que estén más duros por fuera y tiernos por dentro):
  • 50-100 g de azúcar glas (al gusto, según lo espero que lo queramos, a mí como no me gustan con mucha capa, puse la menos cantidad).
  • 1 cuchara sopera de agua.
Para el relleno:
La ELABORACIÓN, paso a paso:

1. Preparamos  un almíbar con el agua y el azúcar. Retiramos del fuego cuando empiece a hervir. 
2. Mezclamos la almendra con la ralladura de limón.
3. Añadimos a la mezcla anterior de almendra, poco a poco y mezclando, la mitad del almíbar. Buscamos una consistencia en la que no se desmigue la almendra, quede compacta y pueda trabajarse bien con las manos, sin que se pegue a estas. Volcamos sobre la encimera que habremos espolvoreado previamente con azúcar glas.
4. Una vez frío el mazapán, procedemos a trabajarlo, hasta que quede una masa fina y maleable: si vemos que se rompe cuando intentamos plegarlo, enrollarlo, etc., podemos añadir, con mucho cuidado y en muy pequeñas cantidades, un poquito más de almíbar. 
5. Estiramos el mazapán (podemos hacerlo por porciones, que resulta más fácil), mejor sobre una hoja de papel de horno, hasta que tenga un grosor de unos 2-3 mm. Cuidado con el centro que, si no tenemos niveladores para el rodillo, suele quedar más grueso que los bordes. Marcamos, si no queremos dejarlos lisos, los surcos de los huesos con una aguja de hacer calceta fina o con una brocheta,  y cortamos cuadraditos de 5x5 cm aproximadamente (este ha sido el tamaño que mejor me ha funcionado a mí, pero va a gustos). 
6. Enrollamos los cuadraditos sobre una superficie cilíndrica que no sea demasiado gruesa: una aguja gruesa, el palo de una cuchara de madera... que previamente habremos empolvado con azúcar glas para que no se nos pegue el mazapán al palo. Lo mejor es, una vez dada la forma, comprobar que lo podremos sacar con facilidad. 
7. Los dejamos secar o bien de pie, o bien tumbados, de 2 a 3 horas. Si optamos por la segunda opción, lo mejor es apoyarlos sobre el punto de unión.
8. Rellenamos con la yema pasterela con ayuda de una boquilla que encaje bien en el hueco de nuestro huesito.
9. Glaseamos con la mezcla que habremos hecho, batiendo bien, de azúcar glas y agua. Los sumergimos en ella y escurrimos bien antes de poner a secar sobre una rejilla. Es recomendable a mitad del proceso girarlos, para evitar que queden puntos con el glaseado humédo debido a que este se concentra en las varillas de la rejilla. El secado tarda un mínimo de 3 a 4 horas.

CONSEJOS:

  • Si os habéis pasado con el líquido y os queda una masa intratable porque se pega, no penséis que la adición de azúcar glas con el amasado lo va a mejorar, porque la solución es solo momentánea y al poco estamos igual que antes (yo pensé que era como la harina con la pizza...). A mí no se me nota mucho que tiene más azúcar porque siempre suelo quitar de la base, pero supongo que si hubiera puesto mucho ya en el almíbar igual hubieran quedado demasiado dulces. Lo recomendable es que compréis almendra de sobra (300 g en vez de 250 g, por ejemplo) porque esto solo lo salvamos así, con la adición de esta, a pocos, mientras lo "amasamos". A mí me tocó salir corriendo a por más porque la compré justa. Desde aquí agradezco su colaboración a la Cocinilla Valenciana que estuvo ahí para echarme un cable indicándome qué podía hacer para solucionarlo, porque me daba miedo decidirme a echar más almendra porque sí, que era lo único que se me ocurría, y cargármelo más todavía. 
  • El azúcar es muy importante, es decir, hay que empolvar todo lo que usemos con él: rodillo, palo... incluso la parte trasera de los cuadraditos, para evitar que el mazapán se pegue y sea imposible moverlo luego, pero como todo en su justa medida, sin pasarse.

¡Salud y que aproveche! 

domingo, 20 de octubre de 2013

Brazo de nata y yema pastelera

Ya os adelanté la semana pasada el proceso de preparación de la yema que recubre este brazo, así que la receta de hoy explicará más bien su montaje, pues todavía no nos hemos atrevido a preparar una plancha de bizcocho para brazos de gitano, rollos, etc. Aunque los ingredientes son muy similares a los del "bescuit (3 ingredientes)". 


Se trata de un pastel muy sabroso con la combinación de sabores cuando entra en contacto la nata con la capa de yema que también recubre su interior, y al morder el bizcocho con su dulce cobertura. No es tan laborioso como podría parecer, tanto si encargamos la plancha y la nata a nuestro horno favorito, como si lo preparamos todo en casa. Solo hay que tener un poco de planificación un par de días antes  y montar el día anterior a servirlo.


INGREDIENTES:
  • Yema pastelera (entre 500 y 700 gramos en la receta que os puse sale más y sobra una cantidad considerable, aunque no daría para otro brazo). 
  • 1 plancha de bizcocho para brazo de gitano.
  • 1 litro de nata para montar.
  • azúcar
  • agua

El PROCESO, paso a paso:
 1. Preparamos, con al menos un día de antelación, la yema pastelera, pues tiene que reposar y se trabaja mejor en frío. 

2. Montamos la nata con la cantidad de azúcar que más nos guste. Hay que intentar que esta esté bien fría, y también los instrumentos con la que la trabajamos para que monte adecuadamente. Además, para que nos aguante bien de un día para otro siempre es mejor utilizarla de 35.1% de materia grasa.  
2. Preparamos un almíbar ligero hirviendo un poco de agua y azúcar y pintamos la plancha de bizocho generosamente para que quede bien tierna, si fuera necesario la pinchamos con una brocheta para que penetre mejor. Hay que intentar no excederse, pues si está demasiado húmeda tampoco podremos trabajarla bien.
3. Untamos una capa fina de yema por toda la superficie. 
4. Extendemos la nata de forma decreciente a lo largo de la placha, es decir, en el borde que irá en el centro del rollo ponemos más cantidad que en que irá en la base, pues al cerrarlo la nata puede rebasar y no queremos que se nos mezcle con la yema que recubre el exterior. 
5. Enrollamos cuidadosamente. Hay que intentar que no quede demasiado prieto, sino con el centro bien relleno de nata y que quede ancho. 
6. Pincelamos de nuevo con almíbar la parte de fuera (esto siempre dependerá de cuán jugosa esté nuestra plancha, que en este caso estaba un pelín más seca de lo que nos suele gustar) y procedemos a recubrir todo el brazo con la yema pastelera siendo generosos y sin olvidarnos de los bordes. 
7. Espolvoreamos el brazo con azúzar y quemamos la yema con el soplete, pala, quemador eléctrico o, como hacía mi abuela, poniendo un chuchillo ancho sobre el fuego y aplicándolo. Esta última técnica es más engorrosa, pero igualmente útil. 
8. Servir bien frío. 

¡Qué aproveche!


sábado, 12 de octubre de 2013

Yema pastelera






Yema pastelera, esa dulce cobertura de tartas y pasteles, habitualmente tostada, es todo un clásico en la repostería que a todos gusta. Parecía muy complicada, pero con esta receta ha resultado muy sencilla de preparar y con un resultado estupendo, pues la textura es casi igual a la de los hornos y pastelerías de toda la vida, justo lo que estábamos buscando.No hay que confundirla con la crema pastelera, que lleva también leche y aromatizantes. 


                En esta ocasión la hemos preparado con huevos enteros y maicena pues, por ser la primera vez, no queríamos estar pendientes de los puntos del almíbar que otras recetas que emplean solo las yemas requieren, aunque todo es animarse y probar poco a poco "técnicas" un poco más "complicadas". Sin embargo, por el resultado y lo rápida que ha sido su preparación, esta se va a convertir en un básico que seguro que de algún apuro me salva. 


                La receta la tomé de Mis recetas de cocina, que a su vez la tomó de otro blog, pero yo he hecho algunas variaciones, pues no he pesado los huevos con cáscara para la proporción del azúcar ya que me parecía que estaría demasiado dulce y respecto al peso sin cáscara lo he reducido unos 25 g.  Además, indica que calcula el resto de ingredientes en proporción al peso de los huevos, sin embargo, los he tomado tal cual y la textura ha quedado como tenía que quedar. 


                Un último consejo: es recomendable prepararla con al menos un día de antelación, aunque aguanta bien el paso de los días y podemos prepararla con 2 o 3 días de tiempo y así, una vez fría, será mucho más manejable y la textura estará asentada.



INGREDIENTES (aproximadamente para 1 kg, como indica la fuente):

  • 6 huevos XL (375 g en este caso)
  • 180 g de agua
  • 350 g de azúcar
  • 30 g de maicena /harina de maíz
  • Colorante alimentario (opcional, por si queremos darle un poco más de vida)



El PROCESO, paso a paso:


1. Mezclamos los huevos ligeramente batidos (que se hayan unido clara y yema pero sin demasiado aire) con el agua y colamos para evitar las partes más cuajadas del huevo que podrían afear el aspecto y la textura de la yema.

2. Mezclamos el azúcar con la harina.

3. En un cazo u olla de fondo grueso, podemos la mezcla de los huevos y el agua a la que habremos añadido la del azúcar a fuego medio y removemos constantemente con unas varillas.

4. Cocemos hasta que tenga la consistencia deseada y si lo vemos necesario añadimos una pizca de colorante.

5. Para que enfríe bien, y sin que cambie el color, lo pasamos a una bandeja metálica o de cristal previamente enfriada y cuando temple lo cubrimos con un papel film tocando la superficie para evitar que haga costra. Llevamos a la nevera.

6. Si queremos "yema tostada" lo único que tenemos que hacer es espolvorearla con una buena cantidad de azúcar y con un quemador, una pala, o un soplete quemarla a nuestro gusto. En la foto está quemada con un quemador en forma de espiral, que, de paso, nos la decora. 

Salud y que aproveche.

viernes, 4 de octubre de 2013

Pañuelitos de pasta con atún, alcaparras y aceitunas

Una receta de pasta que no dejará indiferente a nadie en una combinación de sabores ácidos, cítricos y avinagrados, que se suaviza al calentarse en unión con el atún y la pasta. Sencilla, rápida y muy sabrosa, perfecta para estos días de otoño y primavera en los que no nos apetece una ensalada fría pero tampoco un plato de caliente.



INGREDIENTES, para 4 personas (algunas de las cantidades de los elementos más grasos como la mantequilla y el aceite han sido modicadas, pero se añaden a continuación, en azul y entre paréntesis, las originiales, pues quedará una mayor cantidad de la salsa):
  • 360- 400 gr de pasta corta
  • 2-3 cucharadas soperas de aceite de oliva ( 4 cucharadas)
  • 35 g de mantequilla ( 50 g)
  • 2 dientes de ajo grandes ( 3 dientes de ajo)
  • 200 g de atún en conserva*
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de alcaparras escurridas 
  • 12 - 15 aceitunas negras en rodajas
  • perejil picado

PROCEDIMIENTO, paso a paso:
1. Hervimos la pasta hasta que quedé al dente (o a nuestro gusto) en agua con sal.
2. Mientras la pasta se cuece, laminamos fínamente los ajos y hacemos en rodajas las aceitunas. Escurrimos los lomos de atún del aceite que puedan tener y también las alcaparras. Preparamos el zumo de limón.
3. Doramos, con el aceite caliente a fuego medio y la mitad de la mantequilla, los ajos que hemos laminado previamente. Una vez estén bien dorados, bajamos el fuego al mínimo e incorporamos el resto de ingredientes a excepción del perejil. Removemos delicadamente y cuando estén calientes lo vertemos sobre la pasta junto con la mantequilla restante** y mezclamos bien hasta que esta se funda.
4. Espolvorear con el perejil para dar un toque de color. Este último paso es opcional.


NOTAS: * Es recomendable utilizar lomos de atún en aceite o bonito del norte en conserva porque su carne es mucho más entera que la de las latas de atún normales, por lo que no queda en absoluto desmigajado e imperceptible sino con cuerpo.
** Este paso me lo he saltado por evitar ponerle más mantequilla aunque en principio sí había pesado los 35 g. Sin embargo, en una próxima ocasión la añadiré pues quedará más cremosa y suave la salsa del limón y los encurtidos con atún.  
FUENTE: Pasta de la editorial Parragon

¡Salud y que aproveche! 

 Caleidoscópica. 

viernes, 27 de septiembre de 2013

Bescuit (3 ingredientes)

Bescuit, bizcocho en valenciano/catalán, y para mí el único que realmente lo es, pues en Valencia por lo general a los bizcochos se les llama coca, aunque de todo veréis por aquí. Se trata de un bizcocho ligero, jugoso cuya miga resulta perfecta para mojar y, sobre todo, bajo en grasa, pues la única que contiene es la que le aportan las yemas de huevo.Sencillísimo de preparar y con tan solo tres ingredientes es perfecto para un desayuno o una merienda, aguantando bien el paso de los días.







INGREDIENTES (para un molde de 20 - 22 centímetros de base):
  • 6 huevos
  • 1 vaso de azúcar
  • 1 vaso de harina
  • 1 pizca de sal

El PROCEDIMIENTO, paso a paso:

1. Separamos las claras de las yemas.
2. Montamos las claras con una pizca de sal hasta conseguir un merengue firme.
3. Añadimos las yemas batiendo bien pero delicadamente pues, al no llevar levadura, que suba es cuestión del aire que le aporten las claras.
4. Añadimos el azúcar y batimos cuidadosamente hasta que este esté integrado.
5. Vertemos la mezcla anterior en un molde* que previamente habremos forrado con papel de horno. 

NOTA: el molde puede ser redondo pero lo más habitual es que sea con forma de cono truncado, de unos 20 o 22 centímetro de base. 

HORNO: 160-180º calor arriba y abajo durante unos 25-30 minutos. 





¡Qué aproveche!

lunes, 23 de septiembre de 2013

Pimientos asados en "churrasquera"

No es ningún secreto que me encanta el pimiento, sobre todo asado. Pero esto no siempre ha sido así, sin embargo, lo que sí ha sido siempre del mismo modo ha sido el "placer" que me produce hacerlo en finas tiras con las manos, algo que desde bastante pequeña he hecho yo y que me sigue encantando, aunque hay que reconocer que cuando una tiene que desgarrar la carne de quince o veinte pimientos a la vez casi casi se convierte en una pequeña tortura. No hace tanto que me gusta el pimiento asado, es solo desde hace unos años que estoy deseando que sea verano y maduren los pimientos que mi abuelo tiene plantados en el huerto del chalet para asarlos al fuego con el "aparato" que podéis ver en la foto. 




En su mango pone "Churrasquera" no sé si porque "churrusca" o por qué, pero está en mi familia y no recuerdo un verano sin ver cómo se asan en él pimientos, o cebollas, pero sobre todo los primeros. Y lo único que sé es que no tiene nada que ver un pimiento asado al horno (no importa si es de gas o eléctrico)  con uno asado en ella, quedan, simplemente, espectacularmente tiernos, no solo porque están en el pleno de su temporada sino por la cocción lenta, directamente en la llama. Sin ella no podría vivir, así que en un futuro me veo asando pimientos una de estas en algún pequeño hornillo, pues mi madre ya ha conseguido encontrar una nueva, así que habrá pimientos asados en ella para rato.



Lo que hoy os traigo no es una receta en sí, sino una forma de cocinar este maravilloso vegetal (bueno, se supone que es una baya o fruta pero...), aunque una vez lo hayamos preparado puede darnos muchísimos juego en la cocina, principalmente en ensaladas o guarniciones.

INGREDIENTES
  • Pimiento para asar, morrones (también nos servirían los de la variedad italiana que no se pelan tampoco mal).
  • Aceite de oliva.

PROCEDIMIENTO

1. Tanto si tenéis la cazuela como si los hacéis al horno,  lo primero será lavarlos bien, secarlos y untarlos con el aceite.
2. Si tenemos la "churrasquera" los dispondremos sobre esta con el fuego medio-alto, tapamos y de vez en cuando controlamos para ver si la piel de la parte de abajo está oscura y abombadita, cuando así sea damos la vuelta. Una vez estén tiernos y la piel se haya despegado de la carne ya están listos. En el horno sería un procedimiento muy similar, aunque pueden asarse sobre papel de horno o de plata y sin darle la vuelta si se hace con calor arriba y abajo.
3. Para poder pelarlos y limpiarlos de una forma mucho más rápida y cómoda pasaremos los pimientos todavía calientes a una cazuela que inmediatamente taparemos, pues con ello conseguiremos que la piel que pudiera quedar agarrada a la carne del pimiento se despegue del todo.
4. Cuando se hayan entibiado o estén fríos del todo tan solo nos resta retirar toda la piel, eliminar el pedúnculo y todas las semillas que pueda contener en su interior. Es importante, una vez hayamos hecho todo esto, colar los restos, pues el jugo que sueltan los mismos pimientos nos sirve para su conservación.
5. Podemos dejarlos tal y como están, desgarrar la carne en finas tiras con los dedos o bien a cuchillo, que sobre una tabla adelanta considerablemente el trabajo, si bien yo siempre me inclino por el método tradicional.
6. Como método de conservación, si tenéis una gran cantidad de pimiento asado, nos sirve tanto la conserva tradicional (esto es, en botes de cristal bien tapados se cuecen al baño maría cuando el agua hierva entre 10 y 20 minutos) o bien congelándolo, que es, para nosotros el método que mejor conserva sus propiedades. Eso sí, hay que tener en cuenta que el tiempo en que sus características se conservan por un mayor tiempo será, sin duda, el de la conserva en botes. 

POSIBLES RECETAS: en  ellas partimos de la base de tener el pimiento aliñado con aceite de oliva, sal y ajo picado al gusto.

1. Una magnífica ensalada de pimientos, huevo duro y atún, a la que se puede añadir algo de queso fresco, que le da el toque de gracia.

2. El típico "esgarraet" valenciano, que se prepara a base de pimiento y bacalao en migas. En el caso de que como a mí no os guste demasiado el bacalao, podéis sustituirlo por mojama.

3. Cualquier cosa que se nos ocurra, recientemente me han dicho que queda genial como "topping" en una hamburguesa. 


¡Salud y que aproveche!


jueves, 5 de septiembre de 2013

Coca de llanda. Receta tradicional

Coca de llanda. Se encuentra entre los recuerdos de mi infancia, sobre todo de los veranos, aunque mi abuela la preparaba durante todo el año. Se trata de una receta tradicional valenciana que recibe este nombre por el del molde en que se prepara: la llanda, que a su vez supongo que lo toma del material del que está hecho. Sería un interesante caso de estudio lingüístico jajaja. En casa las tenemos de diversos tamaños y la que hoy os traigo es para dar de merendar a una buena cantidad de gente. No obstante, se conserva bien durante cuatro o cinco días así que tampoco es un gran problema.



Esta la ha preparado mi madre, no os voy a mentir, y yo estuve bien atenta para poder hacerla más adelante, pero no quería dejar escapar una receta que, aunque como más me gusta es bien mojadita en chocolate en una merendola de invierno (y si es cerca de las navidades ya ni os cuento), me recuerda, como os decía, a los veranos de mi infancia, pues siempre echaba una mano a mi abuela rompiendo los papelitos de las gaseosas y mezclándolos o, cuando ya fui un poco más mayor, rallando la cáscara del limón para aromatizarla o llenando el vaso de este o aquel ingrediente.

 En la parte de atrás del chalet tenemos una mesa en la terraza al lado de la cocina y allí, con el batidor manual en ristre procedía a batir los huevos con una fuerza que yo nunca he conseguido igualar. Poco a poco añadía el resto de los ingredientes que, como buena receta tradicional, vienen en vasos y en "harina la que admita". Por supuesto no lleva levadura química, sino gaseosas. Tradicional como las que ya no quedan y de las que a mí, por aquello de ser un dulce que en cierto modo se hace a ojo, me infunde respeto. Una vez mezclaba la cáscara del limón y las gaseosas, que era el último paso, venía lo mejor, una costumbre que no puedo perder y que todavía conservo, pues si estoy en casa y mi madre hace una coca me llama para ver si todavía quiero "rebañar". Son pocas las veces que me resisto a este pequeño (y prohibido por aquello de que lleva huevo en crudo, por lo que supuestamente no puede hacerse) placer. Rebañaba el cuenco primero con la cuchara y cuando esta ya no podía acceder a los huequecitos no había nada mejor que las manos. Ahora rebaño hasta donde me permite la cuchara si la lengua de silicona, algo que entonces no teníamos en casa, me ha dejado algo. Ayudar a hacer una coca de estas me lleva, inevitablemente, a pensar en mi abuela y en lo que cocinaríamos y experimentaríamos las dos juntas pues, aunque se marchó pronto, fueron muchas las horas que pasamos en la cocina de su casa, ella preparando de todo para todos y yo a la espera por si podía ayudar en algo pero, sobre todo, por la recompensa final, primero el rebaño y luego el dulce: merengues, monas de pascua, magdalenas, dulces navideños... y muchas otras cosas más que quizás no recuerdo en este momento pero que están en la memoria gustativa de la familia, en la que existen muchísimos recuerdos de todo lo que ella preparaba en cada una de las fechas señaladas del año, cumpleaños... y todos los días, por supuesto. 

INGREDIENTES: 

  • 6 huevos
  • 2 vasos de azúcar
  • 1 vaso de aceite (girasol u oliva suave)
  • 2 vasos de leche
  • ralladura de limón
  • harina "la que admita" (algo más de 500 g aproximadamente)
  • 4 gaseosas de cada color

El PROCEDIMIENTO, paso a paso:

1. Se baten las claras a punto de nieve y se incorporan, a continuación, las yemas, batiendo hasta que integren bien. 
2. Añadimos el azúcar batiendo bien y, seguidamente, el aceite ligando la masa.
3. Vertemos los dos vasos de leche sobre la mezcla anterior hasta que esta se integre. A continuación, añadimos, poco a poco, la harina de forma que quede una mezcla homogénea.
4. Solo nos resta añadir la ralladura de limón y las gaseosas que previamente habremos mezclado bien y al horno*.

NOTA: * no puedo indicar la temperatura exacta ni el tiempo de cocción porque la cocimos en el horno de gas. Orientativamente podría ser a 180º unos 30-40 minutos (otro día os hablaré de este horno de gas, sencillo donde los haya, que me ha convencido de que el problema en la mayoría bizcochos no era yo, sino mi horno eléctrico que necesita una reparación urgente).

Saludos, ¡qué aproveche!